Nací en Guatemala, de madre alemana y padre costarricense

Creo que la vida es un lienzo en el cual podemos dibujar, escribir crear y diseñar lo que queremos ser y hacer. Algunas veces este lienzo ya tiene ciertas formas pintadas, pero lo más importante, ya sea con un lienzo en blanco o con pintura, es cómo abordamos el lienzo y las situaciones pintadas en él, para irle dando vida, color y aroma. Por medio de los pensamientos, sentimientos y actos se crea un paisaje que nos hace sentir plenos, seguros y felices. Lo importante es saber que siempre tenemos oportunidad de reinventarnos, renovarnos y evolucionar como seres humanos.

Me gusta ver los resultados de trabajar de una forma holística, por eso en mi practica uso el Método Feldenkrais, Healing Touch , la Neurolingüística, el Biomagnetismo Médico y Holográfico .

Me interesa también la Biodescodificación, la psicología transpersonal y los florales.

Ver a las personas conquistando sus miedos, haciendo cambios, tomando el control de su vida y haciéndose responsables de si mismos me encanta.

Por sobre todo admiro la capacidad del ser humano de reinventarse y sanarse a sí mismo.

El método y yo

Una experiencia multidisciplinaria

En la exploración de las prácticas corporales que permiten al ser sentirse pleno, sano y libre, nada ha despertado más mi curiosidad que el método Feldenkrais. Un método que parece milagroso al ver los resultados.

El Método Feldenkrais® al practicarse con otras disciplinas como el estudio de Constelaciones Familiares, Arteterapia y Psicología Espiritual, ofrece un enfoque holístico y profundo.

He participado con un grupo multidisciplinario de profesionales enfocados en el bienestar y evolución personal y colectivo del ser humano, que a través del movimiento consciente, el desarrollo psicoespiritual, sanación transgeneracional y la creatividad, logran entrelazar la conexión con el cuerpo, el desarrollo psicoespiritual, la concientización de los programas internos y la sanación sistémica.

Las personas que asisten a estos talleres multidisciplinarios generalmente no tienen la menor idea sobre el Método Feldenkrais® no saben qué esperar de él y tampoco entienden la razón de hacer estos movimientos tan diferentes a los que están acostumbrados, que usualmente son ejercicios realizados con mucho esfuerzo,con repetición inconsciente e inclusive con dolor.

Al hacer una sesión de Autoconciencia a través del Movimiento ATM, el estudiante descubre detalles de su movimiento corporal, nota cambios en sus sensaciones, se siente más seguro permitiendo así que las emociones emerjan.

Para el inicio de las cuatro horas del taller multidisciplinario se ha elegido el Método Feldenkrais®.

Los terapeutas de las otras prácticas lo han considerado óptimo y oportuno al observar que después de la lección de ATM, las personas abordan con mayor facilidad los pensamientos, las sensaciones y los sentimientos, facilitando las experiencias con las otras técnicas.

Una experiencia individual

La espalda y la postura correcta han sido siempre temas que han marcado mi vida. No fue sino hasta mis 50 años, que por primera vez sentí cambios en mi postura y mi espalda después de una sola clase de Autoconciencia a Través del Movimiento. Tan notables fueron estos cambios que incluso mi madre, quien sufre degeneración de la mácula, me preguntó: ¿Qué le hiciste a tu espalda? Desde entonces, día a día vivo con una espalda que se transforma, que se mueve y que cada vez está más contenta.

Mi mayor satisfacción de haber estudiado el método ha sido el poder enseñar a cualquier persona la mejor forma de organizar su movimiento corporal y descubrir nuevas formas de movimiento. Este trabajo no se limita a una mejoría física puntual, sino que permea todos los ámbitos de la vida.

Una cosa es leer en los libros lo que el método ofrece. Leer sobre la importancia de la respiración, el mínimo esfuerzo, la no resistencia, la reversibilidad y los cambios que vienen con la práctica. Muy distinto es presenciar estos cambios en la vida de quienes se descubren conforme practican este movimiento consciente. Esto es lo que hace el impartir talleres una experiencia fuera de serie que me da una gran satisfacción, y se traduce en un regalo a mi vida.

Generalmente hacemos todo en automático. Estamos acostumbrados a poner atención a todo aquello que está ´afuera´ pero cuán difícil es observarnos a nosotros mismos. Al prestar atención a la forma en que nos movemos – sin emitir juicio- poco a poco vamos encontrando más opciones de movimiento. La forma en que me muevo es muy personal y única. No es necesario adquirir una forma impuesta desde el exterior. Desde este entendimiento puedo hacer cambios, agregar otras formas de movimiento y descubrir mi verdadero yo. Al sentirnos seguros en los cambios que hacemos al movernos y al ejecutarlos con más claridad y menos esfuerzo, esto se traslada a nuestras ideas. Nuestro cerebro empieza a buscar otras opciones de pensamiento y de sensaciones. ¿Qué tan fácil o difícil es ponerles atención y descubrirlas?

Me encanta cuando veo a una persona descubrir otras opciones de movimiento. Por ejemplo las personas mayores que empezaban con miedo de ir al piso y luego de una lección de ATM se levantaban por sí mismas, sin mayor esfuerzo.

Dos situaciones en particular 

Quiero mencionar el caso de una alumna con un serio déficit de atención e hiperactividad. Ella descubrió que utilizando un ejercicio en el cual se mueven los puños en direcciones opuestas o al mismo lado se podía concentrar mejor. Es un privilegio poder ver a una persona hacer cambios en todos los ámbitos de su vida iniciando por el movimiento de su cuerpo.

Somos y nos movemos de acuerdo a nuestro entorno y las circunstancias que nos han tocado vivir. Sin duda algunas de nuestras posturas son aprendidas e influenciadas por nuestro desarrollo emocional y hay ocasiones en que situaciones externas nos hacen adquirir determinadas posturas. Hay incluso algunas permanentes como las causadas por una fusión de vértebras o vértebras cementadas tras un accidente, o una barra de Harrington para corregir la escoliosis.

Quiero contar un caso que ejemplifica la situación en la cual no hay otra opción más que mantener una postura fijada por una barra, y como esta misma envía un mensaje no solo de rectitud, sino también de inmovilidad o rigidez.

Una alumna muy querida llegó a mi práctica hace casi un año. Dijo haber probado el método Feldenkrais un par de veces en el país donde originalmente residía y que le había gustado. A su arribo a Guatemala me buscó y empezamos un camino de exploración. Ella fielmente llegaba a su clase de ATM todas las semanas.

En las primeras clases sus movimientos eran en bloque, sobre todo en el torso. Se movía erráticamente, la velocidad en que hacía las repeticiones era muy rápida y su atención era corta. Todo esto era muy congruente con su vida en ese momento. Lo interesante fue descubrir que a pesar de una limitación que la obligaba a mantener una postura rígida, ella aprendió que el resto de su cuerpo sí se podía mover con fluidez. Poco a poco fuimos descubriendo que sus hombros se movían más libremente y su pelvis también. La calidad y amplitud de sus movimientos fueron mejorando.

Esta alumna también fue dándose el permiso de hacer los ejercicios a una velocidad mucho menor, siguiendo su propio ritmo y a su propio tiempo. Con cada ATM su atención fue cambiando de calidad y cantidad, logrando establecer un proceso y un aprendizaje propios. Sus movimientos adquirieron mucha gracia. Sus pensamientos y emociones también fueron cambiando, lo que la llevó a realizar cambios importantes en su vida, permitiéndole vivirla con mayor confianza, seguridad y aceptación de sí misma. Se fue dando permiso de sentir, de exteriorizar e incluso, de bailar. Hoy, ella continúa tomando sus clases con entusiasmo, disfrutando de una forma de moverse con libertad, sin esfuerzo y sin dificultad.

¿Te interesa tomar una clase de Feldenkrais® en tu ciudad? Consulta en esta página qué practicantes están cerca de ti.