Feldenkrais en la educación

Cuestionamientos y Aportes al Curriculum a la Luz de la Educación Somática

Juan David Rojas Mayorga

 

Resumen

El presente ensayo tiene como objetivos ahondar sobre las ventajas, desventajas y dificultades al tratar de incluir un modelo curricular en una sociedad llena de singularidades, además, de enumerar algunas de las cualidades que dicho curriculum debería tener para hacerlo de forma exitosa. En una segunda instancia, se explica en qué consiste la educación somática, su importancia en el desarrollo multidimensional del individuo y su posible vinculación al curriculum.

La educación somática como herramienta poderosa en el desarrollo y entendimiento de cada individualidad y la educación somática generadora de conocimiento y competencias, competencias enmarcadas dentro de la sociedad del conocimiento, “competencias que han de incorporar capacidades (destrezas), valores (actitudes), contenidos (formas de saber) y métodos (formas de hacer, habilidades)” (Román Pérez y Díez López,2005, p. 54).

 

El curriculum, “To be or not to be, that is the question” (Shakespeare, 1602). “Ser o no ser, esa es la cuestión”. El modelo curricular a través de las últimas décadas se ha debatido entre el establecimiento de secuencias y métodos claros en el plano de la enseñanza, y el de poder garantizar la individualidad del estudiante, en palabras de Diaz Barriga (2003):

una tendencia vinculada a los procesos educativos, las experiencias escolares y el desarrollo de cada estudiante. John Dewey (…) propone una perspectiva centrada en el alumno y realiza importantes desarrollos sobre el papel de la experiencia en el aprendizaje (…). Y la desarrollada por Franklin Bobbit y Charter, caracterizada por la definición formal de los contenidos a enseñar.

(Díaz Barriga, 2003, p. 5)

Cada una de las posiciones anteriormente descritas son de gran importancia, la primera es indispensable ya que es necesario el definir metodologías claras para desarrollar el acceso igualitario a la educación, principalmente en sociedades tan segregadas como la nuestra, pero a la vez, no se puede olvidar que el currículum hace parte y se construye gracias y a través de los partícipes (variables) de este: estudiantes, maestros, entorno sociocultural e instituciones. La imposición de un modelo curricular que no tiene en cuenta cada una de las variables descritas anteriormente, se convierte en una aproximación epistemológica del conocimiento, dejando de lado los componentes sociológicos, antropológicos, pedagógicos y psicológicos, ocasionando que el conocimiento y su acceso sea entendido como menciona Young (2015) “una expresión de poder o relaciones de poder”.

Al entender que el entorno es de vital importancia en el desarrollo de un modelo curricular nos queda claro que la educación no solo se brinda o se genera en una institución educativa, sino que empieza a ser suministrada por instituciones desligadas a esta: la institución de familia, las instituciones religiosas, y subculturas, entre otras, empiezan a ser parte primordial en la producción y transmisión de saberes. De esta forma la institución educativa y el modelo curricular erróneamente asumen que son los únicos en impartir el conocimiento y la praxis, cuando realmente se encuentran al otro extremo del estudiante al cual se quieren acercar. Y tal como lo expresa Gimeno Sacristán:

… Lo que en realidad ocurre es que esa racionalidad se ha petrificado en unas rutinas de comportamientos, ha dado lugar a una pérdida de los contenidos y a un control de los aprendizajes poco relevantes, que son poco significativos y escasamente motivadores para quienes deben aprenderlos. (…) Queda la idea de que el conocimiento escolar es controlado, cuando en realidad lo más grave que le puede haber pasado es que se ha esclerotizado.

(Sacristán, 2013, pp. 78-79)

Las definiciones de curriculum siempre se confunden con programas a seguir, recetas de “cocina” para producir determinado conocimiento o simples manuales de cómo, cuando, donde, a quien enseñar y como evaluar determinados contenidos brindados por la institución educativa. Esta forma de entender el curriculum solo se encarga de degradar el papel del maestro, al ser considerado como un simple legislador y administrador de información, información de la cual no ha sido creador o participe en su creación, pero si entendiendo la mayoría de las veces que lo que enseña es completamente inútil en el medio donde este se desenvuelve. Todas estas aproximaciones de curriculum solo se reducen a un pensamiento mecanicista donde se espera obtener un resultado o producto al introducir en el estudiante (caja negra) una materia prima, esperando que (muchas veces por arte de magia) salga algo de valor.

El curriculum tal como lo define Stenhouse (1991) “es una tentativa para comunicar los principios y rasgos esenciales de un propósito educativo, de forma tal que permanezca abierto a discusión crítica y pueda ser trasladado efectivamente a la práctica” (p. 29). El curriculum no se puede considerar como un manual de instrucciones, ya que no podemos aplicar leyes objetivas a seres subjetivos como son los estudiantes y aunque el curriculum necesite seguir una trayectoria definida, no significa que dicha trayectoria deba considerarse como una línea recta sin opciones de desviarse, detenerse o reevaluarse y el entender estas nuevas posibilidades y cambios de dirección, hacen que el curriculum adquiera una dimensión altamente individual y no sea un manojo de conocimientos y normas aplicables a la nada. Es aquí donde el estado, encargado de brindar el conocimiento a sus ciudadanos ha sido lento en darse cuenta de que la manera como su gente siente su propio aprendizaje es un factor primordial en la organización y la eficacia del curriuculm.

El fracaso del curriculum o la crisis de este radica en querer generar verdades absolutas en sociedades muy particulares y la manera de entender su valor dentro de la sociedad actual es considerar el curriculum como una “cultura social convertida en cultura escolar por medio de las instituciones escolares y los profesores” (Roman Pérez, Díez López, 2005, p. 63). De ahí la importancia de vincular la familia en este proceso y la escuela de padres es una interesante herramienta de participación de la institución familiar en un posible desarrollo integral del curriculum.

¿Qué hay de la educación somática? Antes de abordar el concepto de educación somática, es de vital importancia reconocer y entender el papel de la inteligencia. La inteligencia se da en cada esfera y entorno del ser humano, tanto dentro de las aulas, como fuera de ellas y se le reconoce como “la habilidad global para manejar nuestras relaciones con el mundo” (Joly, 2008, p. 2) o “(…) una herramienta fundamental para aprender, y como tal constituye una macrocapacidad, dotada de un potencial de aprendizaje (aprendizaje potencial)” (Roman Pérez, Déz López, p. 65).

En el ser humano existen una gran variedad de inteligencias como la emocional, la lingüística, la lógico – matemática, la musical, la somática o cinestésica, por nombrar algunas, pero es esta última (la somática) la menos desarrollada y explotada dentro de la formación integral del estudiante.

“El termino soma según fuentes del filósofo griego Hesíodo significaba cuerpo viviente” (Joly, 2008, p. 15) y Thomas Hanna le dio una definición a la somática: “Es el arte y la ciencia de los procesos de interacción sinérgica o concurrente entre la conciencia, el funcionamiento bilógico y el ambiente” (Hanna, 1989).

Entendemos por inteligencia somática no solo al uso adecuado de nuestro cuerpo, para sortear nuestro mundo siempre cambiante, sino también “(…) a la base corporal de todos nuestros pensamientos, sensaciones y sentimientos; se refiere, a final de cuentas, a nuestra propia experiencia de estar vivos como personas, únicas e irrepetibles; por ello, es aquella riqueza aún no descubierta de nuestra persona” (Joly, 2008, p.3). Nuestra vida a diferencia de la representación que tenemos de nuestra realidad no es lineal, la no linealidad nos asusta, nos genera incapacidad de control y desafortunadamente muchas de las instituciones y edificaciones del conocimiento tienden a estar en carácter lineal. El curriculum se tiende a construir de esta forma, pero el ser humano al igual que su vivencia del mundo solo se expresa a través de la multidimensionalidad (al estar usted leyendo este ensayo puede percibir diferentes partes de su cuerpo, atraerle sonidos de su entorno, pensar en sus hijos, en su esposo, esposa, en que le esperará mañana en su lugar de trabajo, etc.).

Como puede ver la linealidad en nuestras vidas es realmente una ilusión y cuando abordamos el estudio de la somática en nuestra realidad y se logra incorporar como parte indisoluble de ésta, aprendemos a escuchar cada una de las dimensiones del ser humano. El estudio de la somática parte de la experiencia de vivir el cuerpo, de entenderlo y es un conocimiento al que cada persona tiene acceso.

La educación somática se genera a partir de la praxis corporal, aunque esto no significa que este vacía de método o bases científicas. Con sorpresa se observa a doctores que entienden a cabalidad los músculos, estructuras y procesos involucrados en la respiración, pero creo profundamente que una pequeña proporción de ellos es capaz de manejarla y tranquilizar su estado con el simple hecho de saber cómo funciona. El saber cómo se hace, no significa poder hacerlo.

Lo realmente interesante del aprendizaje somático es que se origina desde y hacia el objeto de estudio (en este caso el cuerpo humano), siendo el aprendizaje exterior el que tiene menos relevancia. Esta forma de aproximarse al objeto de estudio, puede ser de gran valor al abordar la construcción de un modelo curricular eficiente, en otras palabras, el curriculum tiene que aprender partiendo desde su objeto de estudio y desde la corporeidad de este, pudiéndose hablar así de la creación de un curriculum de carácter somático, un curriculum guiado hacia un holismo, un curriculum integrado, autorregulable, adaptativo y autoconsciente, además de tener la cualidad de considerar al estudiante como un todo, con un enfoque cero desintegralista del mismo.

 

Cuerpos eficientes generan currícula eficientes. ¿Como saber si una estructura u organismo es eficiente? Desde la aproximación de la física mecánica, consideramos la efectividad como el gasto de energía vs la realización de una acción. A partir de esta definición básica es fácil intuir que, si existe un gran desperdicio de energía al realizar una actividad, la estructura es altamente ineficiente e improductiva. El cuerpo humano es altamente eficiente cuando observamos que las actividades cotidianas y complejas se realizan de una manera armoniosa, delicada y precisa, pero cuando aparecen movimientos o actividades ajenas, o que en otras palabras entorpecen la intención del movimiento (movimientos parásitos), decimos que la eficacia se reduce.

En mi opinión, la ineficacia del curriculum posee exactamente la misma característica de una estructura corporal ineficiente: un curriculum o diseño curricular es eficiente cuando hace su trabajo (en este caso transforma al estudiante) sin la aparición de actividades o intenciones queentorpezcan esta transformación, la cual, es un proceso permanente, no es un fin en lo absoluto y creo que lo llamaría la evolución del estudiante. Partir del hecho de que el papel del maestro es la de proporcionar y distribuir verdades absolutas, ha sido nuestro más terrible error en la consecución de un curriculum exitoso o eficiente. En el autoconocimiento no podemos ser maestros, este titulo se lo gana cada estudiante cuando hace suyo el conocimiento, entiende que el objeto de estudio es su misma existencia – experiencia y es catastrófico obligarle a sentir y a comportarse como su maestro.

El autoconocimiento es un tipo de modelo aprendizaje – enseñanza, el cual da como resultado un aprendizaje de tipo orgánico, guiado por la curiosidad, libre de parásitos o agentes distractores, siendo la educación somática la herramienta ideal para lograrlo.

La educación somática considera que cuerpo y mente están conectados y que el cuerpo posee su inteligencia, y tal como lo indica Damasio (2011):

“(…) percibir el ambiente no es solo cuestión de que el cerebro reciba señales directas procedentes de un determinado estímulo, por no decir que reciba imágenes directas. El organismo se modifica activamente de manera que la interfase pueda tener lugar de la mejor manera posible. El cuerpo propiamente dicho no es pasivo”. (…) No estoy diciendo que la mente esté en el cuerpo. Lo que digo es que el cuerpo contribuye al cerebro con algo más que el soporte vital y los efectos moduladores, contribuye con un contenido que es una parte fundamental de los mecanismos de la mente normal” (pp. 305-306).

Patrones mentales afectan el cuerpo y viceversa, solo falta imaginar una situación estresante en nuestra vida (ser víctimas de un asalto o perder a un ser querido), para ser testigos de los cambios en nuestro cuerpo: cambios en el patrón respiratorio, tensiones musculares, sudoración, llanto, entre otros. La relación cuerpo – mente es tan cercana que al tener un dolor físico durante mucho tiempo la autoimagen disminuye, al punto de llegar a la completa depresión. Como vemos es una fusión total y el curriculum ha dejado de lado esta esencia y virtud de la existencia. si no hay cuerpo no hay mente.

Esta falta de entendimiento de las complejidades del ser humano es realmente inexplicable e inquietante y pareciese que cada una de las instituciones, leyes, curricula, tratamientos médicos, herramientas, hubiesen sido creadas durante mucho tiempo por un ente completamente ajeno a la naturaleza humana. Precisamente como lo señala Damasio (2011):

“(…) el éxito actual de la medicina alternativa es un síntoma de la insatisfacción publica por la incapacidad de la medicina tradicional a la hora de considerar a los seres humanos como un todo, entonces es probable que dicha insatisfacción aumente en los próximos años, a medida que la crisis espiritual de la sociedad occidental se haga más profunda” (p. 344).

Shusterman (2005) señala la importancia de incluir la educación somática “Porque el cuerpo es una dimensión esencial y valiosa de nuestra humanidad, debería ser reconocido como un tema crucial de estudio humanista y aprendizaje experiencial” (p.1). El cuerpo y su movimiento es de la única forma en que podemos interactuar con el mundo y nuestros semejantes, es lo que nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia, y las practicas somáticas (Técnica Alexander, Método Feldenkrais, Técnica Klein, Educación somática Hanna e ideokinesis) utilizan el movimiento para acceder de manera profunda a la toma de conciencia, siendo posible afinar la percepción de nosotros mismos en relación con cada una de nuestras estructuras y con el entorno donde se enmarca nuestra existencia. Lo que podemos denominar sentido cinestésico y sentido vestibular:

“la capacidad de percibir nuestros desplazamientos. Cuando la percepción de nosotros en movimiento evoluciona, toda nuestra relación con el entorno evoluciona. (…) el Método Feldenkrais nos permite mejorar el conocimiento somático: “saber sentir” y “saber actuar”. (…) las lecciones del Método Feldenkrais están basadas en el desarrollo sensoriomotor del niño y del movimiento de los animales” (Joly, 2008, p. 109).

Es interesante aquí entender que la educación somática utiliza la curiosidad y el asombro como principal herramienta para motivar el aprendizaje y las simples repeticiones no son consideradas como aprendizaje, para Moshe Feldenkrais “la repetición de movimientos, la repetición de información, o la repetición de cualquier actividad que requiera el uso del cuerpo o la mente sin una adecuada toma de conciencia del proceso, solo puede asegurar una cosa: el perfeccionamiento del error” (Feldenkrais, 1983). La educación somática al considerar que cada individuo es único e irrepetible erradica los juicios de valor, no existe lo bueno o lo malo, sino una forma diferente de ver, sentir o realizar el movimiento. Es importante en este punto aclarar que la efectividad de la cual hablamos antes es independiente de la idea de perfección de la estructura que se nos ha inculcado, y en este punto quisiera aclarar esta idea refiriéndome a una experiencia personal vivida años atrás:

Tomo un taxi, subo de manera despreocupada al vehículo en medio de una lluvia intensa y nada me parece extraño, saludo al conductor, el viaje es ameno sin contratiempos a pesar de la dificultad del clima, termino el viaje, procedo a pagar y le pienso dar el dinero en la mano, pero ¡vaya sorpresa!, el conductor me recibe el dinero con el pie; es capaz de darme el cambio sin ningún problema, sin mencionar que es un vehículo de transmisión mecánica, está lloviendo, fue muy cauto en su conducir (me atrevo a pensar que es muy superior a mi persona), le expreso de una manera respetuosa mi admiración ante el dominio demostrado y me bajo entendiendo que si no hubiese levantado la cabeza para pagarle, no me habría dado cuenta de tal virtuosismo. Este simple viaje me ratifica que el éxito de la especie humana y de las instituciones creadas por ella radican en su constante evolución, sin importar la idea de perfección que tengamos de estas o la que se nos haya hecho creer que tienen. Quizás “un diseño curricular” realizado y pensado por una pequeña comunidad en la parte más recóndita del planeta a nuestros ojos parezca ser completamente ineficiente y carente de estructura, pero sorpresivamente puede funcionar mejor que un curriculm pensado para una sociedad “moderna”.

Conclusión

Como practicante certificado del Método Feldenkrais, pedagogo, investigador y músico, puedo asegurar que el trabajo desde la somática y la inclusión de esta al curriculum actual es de vital importancia. El maestro – guía dará la oportunidad al estudiante de empoderarse de su proceso educativo, de engancharse física, intelectual y emocionalmente en la travesía del continuo aprendizaje. El objetivo principal de la educación se vera al alcance de las manos, el proceso de transformación del ser humano respetando su individualidad y su entorno sociocultural ocurrirá y el estudiante gracias a su autoconocimiento cada vez mas refinado y activo, tomara conciencia de sí mismo, de sus semejantes y el mundo que lo ha acogido.

La educación somática será una herramienta indispensable para contrarrestar según Raymi castellanos (2013):

“(…) el síntoma más elocuente de la fractura de las estructuras de acogida en la actualidad, su incapacidad para transmitir lenguajes orientativos que permitan que los individuos, en las situaciones límite que indiscutiblemente harán irrupción en sus vidas, tengan acceso a la sabiduría que, mas allá de las deducciones e inducciones de carácter lógico, le permitan intuir que su lugar en el mundo posee un sentido” (Castellanos, 2013, pp. 144-160).

Es nuestra esperanza como maestros que los estudiantes empiecen a entender que en sus manos esta el potencial de cambiar, de remodelar la percepción de si mismos, de su comunidad y del mundo. Donde el conocimiento tenga el propósito de una verdadera transformación del Ser haciendo.

 

Material extra: el autor habla sobre la relación entre el Método Feldenkrais y la formación musical.

 

REFERENCIAS

Castellanos, R. (2013). La Educación como estructura de acogida: su crisis y su función. Reflexiones en torno al pensamiento de Lluís Duch. Revista Ciencias de la Educación, 24 (3), 144-160. ISSN: 1316-5917.

Damasio, A. (2011). El error de Descartes. Barcelona, España: Ediciones Destino. 399pp.

Díaz-Barriga, Á. (2003). Curriculum. Tensiones conceptuales y prácticas. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(2), Recuperado: http://www.redie.uabac.mx/vol5no2/contenido-diazbarriga.html.

Díaz-Barriga, Á. (2014). Curriculum una mirada sobre su desarrollo y sus retos. En hacia dónde va el currículo. La contribución de la teoría deliberadora. Revista de estudios del curriculum Unam, 163-175 http://www.angeldiazbarriga.com/capítulos/pdfcapitulos/haciadondevacurriculum.pdf

Feldenkrais, M. (1983). La dificultad de ver lo obvio. Buenos aires-Barcelona-México: Paidos. 151pp.

Gimeno-Sacristan, J. (2013). En busca del sentido de la educación. Madrid: Morata. 272pp.

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Larimer, A. (2016). Articulate Bodies: The Value of a Somatic Curriculum in a Virtual World. Journal of Physical Education, Recreation and Dance, 87(3), 22-27, Doi: 10.1080/07303084.2015.1131211

Matthews, J. (2008). Somatic Knowing and Education. The Educational Forum, 62(3), 236-242. Doi: 10.1080/00131729808984349

Román, M y Díez, E. (2005). Diseños curriculares de aula. En el marco de la sociedad del conocimiento. Madrid: EOS. 480pp.

Stenhouse. (2003). Investigación y desarrollo del currículo. Madrid: Editorial Morata. 319pp.

Young, M. (2015). Curriculum theory and the question of Knowledge: a response to the six papers. J. Curriculum Studies, 47(6), 820-837. Doi: 10.1080/002202272.2015.1101493.

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